Sobre Stilo, en la cima del monte Consolino, los normandos construyeron una fortaleza que dominaba todo el valle y el mar Jónico. La primera mención es de 1093, en una concesión del conde Roger a Bruno de Colonia, el hombre que poco después fundaría la cartuja cercana. El castillo vigilaba el punto en que Calabria se estrecha entre sus dos mares.
Qué ver
Quedan los lienzos y las torres: las exteriores de planta triangular, las que rodean el núcleo fortificado circulares y con saeteras; una lleva todavía el nombre de la casa normanda. En el centro había una capilla con el altar mayor y otros cuatro adosados a las paredes, y bajo el suelo la cisterna que guardaba el agua.
En el siglo trece era uno de los diecisiete castillos calabreses administrados directamente por la corona angevina, y servía también de prisión. Un cronista del siglo diecisiete lo llama tan fuerte que hacía inexpugnable la ciudad de abajo, y recuerda que barones y feudatarios estaban obligados a pagar sus reparaciones: un castillo mantenido a costa de toda una provincia.
La visita
El castillo está sobre el pueblo de Stilo, se llega por un camino de herradura empinado de media hora o por una pista de tierra; el sitio es al aire libre y gratuito, sin servicios, así que hacen falta calzado adecuado y agua. Hora y media con la subida.
El consejo de la redacción
Busque los tubos de barro y la cisterna bajo el edificio central: allí arriba no hay manantial, y todo el sistema servía para recoger la lluvia de los tejados. Una fortaleza en un espinazo desnudo vive o muere por el agua, y esta es la instalación que le permitía aguantar un asedio. Es la parte menos vistosa y la más importante.
