La construcción empezó en 1519 y los documentos conservan incluso el día exacto en que se puso la primera piedra, el veintinueve de abril. Es uno de los pocos palacios renacentistas de Bolonia levantados por entero y no sacados de casas medievales, y todavía hoy la fachada de via Saragozza se reconoce entre las demás por sus proporciones regulares y sus ventanas iguales.
Qué ver
El palacio se amplió en 1540 y se enriqueció con detalles decorativos por fuera; dentro conserva el zaguán, el patio y las salas de la planta noble, con los techos pintados. En el patio hay un jardín que las excavaciones han fechado en época romana: un trozo del siglo primero después de Cristo en medio de un edificio del dieciséis.
Cuando la familia se extinguió, en el siglo diecinueve, el edificio se dividió en apartamentos, como les pasó a la mitad de los palacios nobiliarios italianos. Hoy acoge grandes exposiciones temporales, de las que hacen cola en la calle, y ha vuelto a ser un lugar público tras siglo y medio de uso privado.
La visita
El palacio está en via Saragozza, a diez minutos a pie de piazza Maggiore hacia porta Saragozza; la entrada es de pago y depende de la exposición en curso, con horarios largos los fines de semana. Hora y media.
El consejo de la redacción
Mire el patio antes de entrar en las salas: es la parte más antigua y la menos vista, porque todos pasan de largo hacia la taquilla. Y si la exposición le parece llena, vuelva entre semana hacia la hora de comer, cuando no hay grupos y las salas se recorren con calma.
