Es la puerta sur de Ferrara, aquella por la que se entraba llegando del Reno, y se construyó en 1612 según un proyecto de Giovan Battista Aleotti, el arquitecto e ingeniero hidráulico que por entonces trabajaba para la ciudad. Una puerta existía aquí ya desde el siglo trece, rehecha en el quince; esta la sustituyó cuando Ferrara había pasado al gobierno pontificio.
Qué ver
La estructura es maciza, de ladrillo, con el vano central y los cuerpos laterales, y formaba parte del recinto abaluartado que todavía rodea la ciudad. En el siglo siguiente, cambiada la situación política, la puerta perdió toda función militar y se convirtió en uno de los puntos de recaudación del arbitrio más importantes de Ferrara, con un pequeño ejército de empleados.
Es un paso interesante: un edificio pensado para detener enemigos acaba deteniendo mercancías, y para eso necesita cuartos, mostradores, registros. La misma arquitectura, cincuenta años después, sirve a un oficio completamente distinto.
La visita
La puerta está en el extremo sur del centro, al final de via Bologna, a diez minutos a pie de piazza Travaglio; es siempre visible desde fuera y se atraviesa, mientras que los interiores albergan espacios expositivos con horarios propios. Media hora.
El consejo de la redacción
De aquí arranca la vuelta a las murallas: nueve kilómetros de terraplenes y baluartes que rodean casi toda Ferrara, recorribles a pie o en bicicleta, por encima del nivel de las calles. Es la mejor manera de entender la forma de la ciudad, y empieza exactamente donde está usted.
