Qué ver
La fachada de la iglesia está dividida horizontalmente por una banda de piedra. En la parte inferior se abre una portada apuntada, flanqueada por pináculos y adornada con una cornisa de hojas estilizadas, mientras que la parte superior, recuperada con obras de restauración, acoge un gran óculo con rosetón. El interior mantiene la planta típica de las órdenes conventuales: una nave única y amplia con cubierta de cerchas de madera, que termina en una capilla cuadrangular con bóveda de crucería. En los muros interiores se despliegan frescos ejecutados por maestros sieneses de los siglos XIV y XV, centrados en las Escenas de la Pasión de Cristo y en las Historias de la vida de san Antonio Abad. En el coro destacan las pinturas del siglo XIV atribuidas a Bartolo di Fredi, dedicadas a las Historias de san Agustín, a los Evangelistas y a los Doctores de la Iglesia. A la izquierda del aula, la estructura monástica se desarrolla en torno a dos claustros construidos en el siglo XVI.
La visita
Entre 2013 y 2019 todo el complejo monástico, incluidos el campanario y las fachadas exteriores, fue objeto de un proyecto de saneamiento conservativo y recuperación funcional dirigido por el arquitecto Edoardo Milesi. En esa ocasión la Fondazione Bertarelli financió por completo la restauración de los revoques, de las pinturas murales al temple y de los frescos. Las obras contaron además con el apoyo de los fondos europeos FEDER y del 8x1000 de la Iglesia católica.
El consejo de la redacción
Cuando observes la zona del coro, conviene que te detengas con calma en los tramos pintados al fresco por Bartolo di Fredi para captar los detalles narrativos dedicados a la vida de san Agustín.
