Los futuristas querían quemar los museos, y este es el único museo italiano fundado por un futurista. Lo quiso Fortunato Depero, el artista de Rovereto que dibujó en 1932 la botellita cónica del Campari Soda: lo proyectó todo él, sala por sala, y lo abrió en 1959 en un edificio del centro que en la edad media había sido el monte de piedad.
Qué ver
El museo no es solo el continente de las obras: es una obra. Depero diseñó los muebles, los revestimientos, los rótulos, el modo en que las cosas debían colgar. Murió al año siguiente de la apertura sin haber terminado, pero dejó una cantidad de bocetos que decían cómo lo quería, y sobre ellos se trabajó en la restauración.
Hoy la casa forma parte del museo de arte moderno y contemporáneo de Trento y Rovereto y acoge exposiciones temporales sobre sus temas: el diseño, las artes aplicadas, el grafismo publicitario. La primera, cuando reabrió, se dedicó al perro de seis patas de Eni, una marca que todos conocen y que casi nadie mira.
La visita
La casa está en via Portici, en el centro de Rovereto, a diez minutos a pie de la estación; entrada propia o combinada con las otras sedes, cierra los lunes. Una hora.
El consejo de la redacción
No mire solo lo que está colgado: mire lo que lo sostiene. Las repisas, los paneles, los colores de las paredes, los rótulos los diseñó el mismo hombre que hizo los cuadros. Es algo que los pintores no hacen casi nunca, y aquí se puede comprobar sala por sala.
