El patrono de Pescopagano es san Francisco de Paula, festejado del 30 de junio al 2 de julio con el tradicional «vuelo del ángel».
El pueblo, encaramado en un peñasco que domina el valle del Ofanto, con una vista que abarca más de 25 km, conserva los restos de un castillo cuyas primeras noticias ciertas se remontan a 1164, con el conde Gionata di Balvano; hoy apenas quedan peñascos cubiertos de hiedra. La historia de Pescopagano está marcada por una elevada sismicidad: los terremotos más graves fueron el del 15 de enero de 1466, el del 8 de septiembre de 1694, que destruyó casi por completo el núcleo habitado sepultando a más de seiscientas personas, y el del 23 de noviembre de 1980, que causó una veintena de víctimas.
A unos 5 km del centro, en la cima del monte Montemauro, se alza el santuario dedicado a la Virgen, llamada también Madonna di Mauriello por el nombre de una aldea desaparecida: la pequeña iglesia, restaurada varias veces, data probablemente del siglo XI o XII y, según el historiador local G. Bruno, podría estar mencionada en una bula enviada por el papa Inocencio III al arzobispo de Conza en 1200. Su fiesta, con peregrinación, se celebra el último domingo de mayo.