El pueblo se llama así, con toda probabilidad, por su posición: está donde confluyen dos pequeños cursos de agua, y de esos confluentes viene Conflenti. De pueblos, sin embargo, cuenta más de uno. Se habla normalmente de Conflenti superiore, que aquí llaman soprano, y de Conflenti inferiore, el sottano, y a estos hay que añadir la aldea de San Mazzeo, que está a novecientos tres metros en la montaña de enfrente, hacia Lamezia Terme. El término municipal sube desde los trescientos cincuenta metros aproximadamente de la aldea de Muraglie hasta la antecima del monte Reventino, que supera los mil cuatrocientos, mientras que los dos burgos principales están en torno a los quinientos cincuenta.
La cita más importante es la fiesta de la Virgen de Visora, en la última semana de agosto. Recuerda una serie de apariciones y milagros marianos que habrían ocurrido a varios habitantes del lugar a partir de 1578; por eso, en la parte montañosa del territorio, se construyó una iglesita conocida como la Querciuola. La sede principal de la fiesta y la meta de las peregrinaciones es, sin embargo, la basílica de Maria Santissima delle Grazie della Quercia di Visora, que el 31 de mayo de 2018 fue elevada a basílica menor: entre la primera aparición y aquel decreto han pasado cuatro siglos y medio. Hay luego otra fiesta que no celebra una aparición sino un peligro esquivado: el 7 de febrero se recuerda que el pueblo sobrevivió al terremoto de 1783, el que devastó media Calabria. El calendario, por lo demás, es apretado: san Andrés el 30 de noviembre, san Nicolás el segundo domingo de mayo, la Virgen de la Querciuola el 2 de julio, santa Ana en San Mazzeo el primer domingo de agosto, la Inmaculada el 8 de diciembre y santa Lucía el 13; y dos ferias, una en San Mazzeo y otra por la Virgen de la Quercia, a finales de agosto. La cocina responde con los buccunotti, los mustazzuoli, las panette y las grispelle.