El campanario de Buttrio imita el de San Marcos en Venecia, pero tiene una particularidad que Venecia no tiene: la esfera del reloj se montó al revés, con las doce abajo y las seis arriba, y parece ser el único caso en Italia. La historia de la torre explica cómo se llega a una cosa así. El primer campanario estaba en el lado opuesto al de hoy y fue derribado; las obras del nuevo empezaron en 1828, el reloj lo construyó entre 1836 y 1837 Domenico Bosco de Medea, y las tres campanas nuevas llegaron en 1840, cuando se completó la sala de campanas. Encima le pusieron una cubierta provisional, sustituida en 1843 por otra cubierta provisional: y ese segundo provisional se quedó allí hasta 1936, cuando por fin se hicieron el tambor, la pirámide y la aguja. Poco menos de un siglo de tejado temporal.
El nombre viene de una voz prerromana que significa barranco, sima, y el pueblo aparece por primera vez en el año mil como Butrium; en un tratado de 1362 entre el patriarca de Aquileia y Rodolfo IV de Habsburgo parece aparecer también un nombre alemán, Humberg. Del castillo se sabe que en 1306 fue tomado por el patriarcado y luego destruido por los de Udine, Gemona y Cividale, que querían frenar las miras de los condes de Gorizia; en 1415 los señores de Buttrio fueron despojados definitivamente. Hay además un episodio que vale la pena contar entero: en 1477 se difundió el terror de los turcos, pero los daños graves el pueblo los sufrió de las tropas mercenarias aliadas, no de los enemigos; los turcos llegaron de verdad veintidós años después, en 1499, y lo saquearon. El municipio nace en 1811. En la Primera Guerra Mundial Buttrio fue pueblo de retaguardia, lleno de hospitales de campaña, y tras Caporetto fue ocupado, con muchos de sus vecinos deportados; después de la Segunda acogió durante una docena de años el Collegio dei Mutilatini, que recibió a un centenar de niños heridos o mutilados por la explosión de restos de guerra. Hoy es ciudad del vino, y aquí tiene su sede el grupo Danieli.