La catedral de Roma no es San Pedro: es San Juan de Letrán, iglesia madre de la diócesis, primera de las cuatro basílicas papales mayores y la más antigua de Occidente. Su título honorífico — Omnium Urbis et Orbis Ecclesiarum Mater et Caput, madre y cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo — dice por sí solo el rango que ocupa.
Nació al día siguiente de la batalla del Puente Milvio, en 312: Constantino disolvió a los equites singulares, la caballería que había combatido por Majencio, y entregó al obispo de Roma Melquíades los terrenos de los Laterani junto con la residencia llamada Domus Faustae. Sobre el cuartel demolido, los Castra Nova, se levantó la basílica, dedicada al Santísimo Salvador por el papa Silvestre I en 324 y conocida por su esplendor como Basilica Aurea; los dos san Juan, el Bautista y el Evangelista, se sumaron a la dedicación en los siglos siguientes.
Qué ver
De la basílica constantiniana de cinco naves queda poco a la vista: los saqueos de los visigodos (410) y de los vándalos (455), el terremoto de 896 y dos incendios del siglo XIV (1308 y 1362), durante la ausencia aviñonesa de los papas, obligaron a reconstrucciones radicales. El aspecto actual nace en buena parte de las obras de finales del siglo XVI bajo Sixto V, dirigidas por el arquitecto Domenico Fontana, y de la fachada terminada en 1735 bajo Clemente XII, con su gran inscripción dedicatoria. Dentro se conserva la cátedra del obispo de Roma; en el muro entre los portales una lápida proclama el título de madre y cabeza de todas las iglesias. Delante del palacio de Letrán se alza el mayor obelisco egipcio antiguo que sigue en pie en el mundo.
La visita
La basílica y el conjunto que la rodea — palacio pontificio, seminario, universidad Lateranense — gozan de extraterritorialidad: aunque se levantan en territorio italiano, están bajo la plena jurisdicción de la Santa Sede, tal como establecieron los Pactos de Letrán de 1929. Aquí residieron los papas durante un milenio, de Melquíades hasta el traslado a Aviñón de 1309, y aquí, según las fuentes, Carlomagno recibió el bautismo en la Pascua de 774.
El consejo de la redacción
Tómate el tiempo de leer las inscripciones de la fachada y la lápida entre los portales: estas piedras hablan de poder tanto como de fe. Dos historias para llevarte a casa: desde los tiempos de Enrique IV el jefe del Estado francés es por derecho «primer y único canónigo honorario» de la basílica, título que hoy corresponde al presidente de la República; y en estas naves se celebró el proceso más macabro de la historia de la Iglesia, el Sínodo del cadáver, cuando Esteban VI mandó exhumar y juzgar con ornamentos pontificios el cuerpo de su predecesor Formoso, muerto en 896.
