El 9 de febrero de 1941, durante la operación Grog, un proyectil disparado por un buque de guerra británico abrió un boquete en el tejado del Carlo Felice y destruyó el techo de la sala, una ancha corona de ángeles y querubines en altorrelieve pintados con colores vivos que en Génova no tenía igual. Fue solo el principio: las bombas incendiarias del 5 de agosto de 1943 quemaron los decorados de detrás del escenario, los saqueadores se llevaron hasta el último trozo de metal y un ataque de septiembre de 1944 tiró la fachada. Del teatro inaugurado en 1828 quedaron los muros y el pronaos.
Qué ver
El proyecto original fue de Carlo Barabino, que ganó el concurso en 1825 por delante del ticinés Luigi Canonica, llamado igualmente después como asesor para el escenario. El teatro se levantó donde estaban la iglesia y el convento de San Domenico, reducidos desde 1797 a almacenes y cuartel, y se inauguró el 7 de abril de 1828 ante Carlo Felice de Saboya y la reina María Cristina con Bianca e Fernando de Vincenzo Bellini, reescrita para la ocasión sobre un libreto del genovés Felice Romani. La sala acogía a unas 2.500 personas en cinco órdenes de treinta y tres palcos cada uno.
Lo que se ve hoy es el teatro de Aldo Rossi, Ignazio Gardella y Fabio Reinhart, ganadores del concurso cerrado en 1984 después de que los proyectos de Paolo Antonio Chessa y Carlo Scarpa se quedaran en el papel. El pliego obligaba a conservar el pronaos dórico y el pórtico con sus bajorrelieves originales; detrás, la torre escénica duplica el volumen del siglo anterior y aloja cuatro escenarios, dos de ellos móviles y a menor altura. En el foyer, a ambos lados del cono que distingue el edificio, Aurelio Caminati pintó dos frescos de 36 metros cuadrados: uno muestra la factoría genovesa de la isla de Tabarca, el otro a Guglielmo Embriaco partiendo hacia la primera cruzada en 1102.
La visita
El teatro da a la piazza De Ferrari, junto al monumento ecuestre a Garibaldi, con una boca de metro delante de la puerta. Las temporadas de ópera, sinfónica y ballet van de otoño a primavera y, desde 1991, la sala acoge también los conciertos de la Giovine Orchestra Genovese, que organiza música de cámara en Génova desde 1912. El paso cubierto detrás del pronaos, pensado como prolongación de la calle entre la piazza De Ferrari y la Galleria Mazzini, es la parte del proyecto que antes se nota desde fuera.
El consejo de la redacción
Llegamos media hora antes y la pasamos en el foyer, que mide 660 metros cuadrados: los frescos de Caminati solo se leen de lejos y con calma. Si podéis elegir la fecha, buscad una función en la sala pequeña de 200 plazas, con escenario propio y un resultado muy distinto al de la grande. Y dad la vuelta al pórtico antes de entrar: los bajorrelieves son los de Barabino, las únicas piezas originales que salvaron las bombas.
