Un palacio de justicia suele verse de lejos: escalinata, columnas, el poder posando. Aquí no. Gabetti, Isola y Varaldo lo proyectaron como una colina artificial plantada de árboles, en parte enterrada, con láminas de agua y un pórtico que cose el edificio a la ciudad. Se construyó en los años ochenta y se terminó en 1987.
Qué ver
Está en la entrada norte de Alba, en un solar triangular entre el ferrocarril y el puente sobre el Tanaro: un punto de paso que el ayuntamiento quería reordenar desde hacía años. El proyecto tomó el camino opuesto a la monumentalidad, pese a sus dimensiones notables, razonando sobre la relación entre lo construido y lo verde y rechazando la retórica que suele acompañar a los edificios de la justicia.
Gabetti e Isola están entre los arquitectos italianos más importantes de la segunda mitad del siglo veinte, y en Piamonte trabajaron casi siempre así: contra el edificio monumento, a favor de construcciones que se apoyan en el paisaje. Los juzgados se marcharon en 2015 y hoy la estructura alberga otras oficinas públicas, pero la obra ha quedado como estaba.
La visita
El edificio alberga oficinas, así que los interiores se ven en horario de servicio; el exterior y las zonas verdes se recorren libremente. Media hora.
El consejo de la redacción
Suba encima. La cubierta es una colina arbolada por la que se camina, y caminando se cae en la cuenta de que se está sobre el tejado de un tribunal. Muchos albeses la usan como espacio verde sin pensar en lo que hay debajo, y eso es exactamente lo que querían los arquitectos: un edificio público que se deja pisar.
