El santuario del Valinotto está en una aldea de Carignano, a algunos kilómetros del centro, en medio de lo que era el latifundio del comitente. La iglesia fue encargada en 1738 al arquitecto Bernardo Antonio Vittone por el banquero Antonio Facio, propietario de la granja del Valinotto: la quiso como regalo para los campesinos y para su tierra, y la hizo construir sobre una capilla campestre preexistente.
Qué ver
Vittone trabaja sobre la escuela guariniana y juvarriana de Turín, y el resultado es un edificio sobrio por fuera y riquísimo por dentro. La planta es de cruz latina con una sola nave; sobre el crucero se alza una compleja cúpula calada, la razón por la que esta iglesia de campo está considerada uno de los mejores ejemplos del barroco piamontés. Los volúmenes están calculados para dejar entrar la luz de cierta manera, y el efecto solo se entiende estando dentro.
La visita
La decoración interior se completó en 1740 con un ciclo de frescos de Pier Francesco Guala, enmarcados en perspectivas en trampantojo. En la base del tambor están los doce apóstoles; subiendo la mirada se llega a los ángeles, a la Virgen y a la Trinidad, mientras la Gloria reúne a los protagonistas de la Contrarreforma, de san Felipe Neri a san Carlos Borromeo. En las paredes corre el ciclo de los sacramentos: bautismo, penitencia y eucaristía.
El consejo de la redacción
La pieza que más sorprende está en la sacristía, que con toda probabilidad formaba parte del edificio anterior: un fresco del siglo dieciséis con la Virgen de la Leche, la Virgen amamantando al Niño, una escena de desnudo materno rarísima porque el Concilio de Trento la había excluido del canon del arte mariano en 1563. Se atribuye al taller del Macrino. El santuario se reabrió al público el 4 de junio de 2017 tras una primera fase de restauración.
