El museo arqueológico del Canavese ocupa una antigua fábrica, en via Ivrea 100, en Cuorgnè. Se inauguró en 2004 y ocupa más de 1.500 m² en el ala meridional del viejo establecimiento: una superficie que se nota, porque el recorrido tiene espacio para respirar en vez de apretarse en dos habitaciones.
Qué ver
En el centro hay una amplia área para las muestras temporales; alrededor se desarrolla el recorrido permanente, articulado en nueve salas, que cuenta la historia del territorio canavesano desde el paleolítico hasta la Edad Media. Los testimonios más antiguos vienen del área arqueológica de la cueva Boira Fusca y se refieren a comunidades de cazadores y recolectores del paleolítico tardío. Al neolítico pertenecen collares de piedra y varios objetos, mientras que de la edad del bronce quedan los restos de un enterramiento.
La visita
La tercera sala es aquella en la que vale la pena ir despacio: se expone allí un vaso intacto procedente de un enterramiento junto al lago de Montalto, junto con cerámicas, estatuillas y varias hachas de piedra. El grueso de la colección se refiere de todos modos al neolítico, y ese es el hilo que mantiene unidas las salas.
El consejo de la redacción
Vale la pena comprobar qué muestra hay antes de salir: el museo usa el área central de forma continua y a lo largo de los años ha acogido también préstamos importantes, como las piezas campanas llegadas para la exposición sobre Pompeya. Quien venga por el neolítico canavesano puede encontrarse ante algo muy distinto, y no es necesariamente malo.
