Pietro Accorsi fue el anticuario del Turín rico durante todo el siglo veinte: compraba, restauraba y vendía muebles y objetos a las grandes familias de la ciudad y a los coleccionistas extranjeros. Su casa y su tienda estaban en via Po, y allí dejó todo lo que no había vendido. Desde 1999 aquellas salas son un museo, el primero de Italia dedicado a las artes decorativas.
Qué ver
La pieza que todos vienen a ver es un mueble: un doble cuerpo de Pietro Piffetti, el ebanista de los reyes de Cerdeña, taraceado con marfil, nácar y maderas distintas hasta cubrir cada centímetro. Son trabajos en los que la madera imita el dibujo, y de cerca se distinguen las piezas una a una.
Alrededor están las salas amuebladas como apartamentos piamonteses del siglo dieciocho, con muebles, espejos, porcelanas, platas, lacas y puertas pintadas. Hay también pinturas, entre ellas vistas venecianas, y objetos de arte oriental que llegaban a Europa a través del comercio.
La visita
El museo está en via Po, a cinco minutos de piazza Castello bajo los soportales; entrada de pago, día de cierre semanal, exposiciones temporales que pueden cambiar el recorrido. Hora y media.
El consejo de la redacción
Mire los muebles de Piffetti desde muy cerca, con la nariz a pocos centímetros: se ve que el marfil y el nácar no están pegados encima sino encajados en la madera, pieza a pieza, y que el dibujo sigue en los costados y detrás de las puertas. Era un trabajo de años para un solo mueble, y servía para mostrar que el comitente podía permitírselo.
