Del milagro que hizo nacer este santuario se conoce el día pero no el año. Todos saben que ocurrió el ocho de septiembre; sobre el año las fuentes dan 1530, o 1536, o 1540. No es un descuido: el ocho de septiembre es la fiesta de la Natividad de la Virgen, así que la fecha la fijaba el calendario y nadie necesitó anotar el año.
Qué ver
La historia es esta. Un paralítico que vivía de limosna iba por un sendero pedregoso cerca del pueblo; la bestia que lo llevaba estaba cansada, él se tiró al suelo y se durmió sobre una piedra. Al despertar se encontró curado, y empezó primero a caminar y luego a correr gritando. Acudió gente, rebuscó entre las zarzas y encontró cerca una imagen de la Virgen con el Niño pintada sobre una piedra.
En el sitio se construyó una hornacina para guardar la imagen, luego una iglesita, y por fin el santuario, obra de los dominicos. Otras gracias se sumaron a la primera, entre ellas la curación de un niño de la familia del príncipe Lanza. En el siglo dieciocho la pintura fue restaurada por Domenico Provenzani, pintor de Palma di Montechiaro.
La visita
El santuario está en Mussomeli, en el corazón de Sicilia, y es santuario diocesano: abre para los oficios y con más afluencia alrededor de la fiesta de septiembre. Media hora.
El consejo de la redacción
Mire el soporte, no solo la pintura. Esa Virgen no está sobre tabla ni sobre muro: está pintada en una piedra, y se encontró en el suelo, entre las zarzas. Toda la autoridad de la imagen viene de ahí, de dónde estaba y de qué está hecha. En los santuarios nacidos de un hallazgo, el objeto cuenta más que el estilo.
