Un tronco largo se fija al muelle de la vieja marina, tendido horizontal sobre el agua y untado con grasa y jabón; en la punta ondea una banderita de colores. Hay que alcanzarla sin resbalar, y la mayoría acaba en el mar entre las risas del público que abarrota el puertecito.
Durante generaciones fue cosa de pescadores, jóvenes y viejos; hoy lo intenta cualquiera. Se disputa la tarde del 6 de agosto como cierre de las fiestas del Santísimo Salvador, y el cartel del verano de 2026 lo confirmó de nuevo en la Vecchia Marina.
