En la colocación de la primera piedra, en agosto de 1601, estaba también Camilo de Lelis. Había fundado la orden que iba a regir esta iglesia, los clérigos regulares ministros de los enfermos, y vino a Palermo a verlos empezar. No muchas iglesias pueden decir que tuvieron un santo en la obra el primer día.
Qué ver
La orden asistía a los enfermos y a los moribundos, y fue por ese trabajo que las familias nobles de Palermo pusieron el dinero y que el Senado de la ciudad empujó el proyecto. Fue una de las primeras iglesias construidas tras la apertura de via Maqueda, el corte que partió en dos la ciudad vieja. Abrió al culto en 1660, pero el dinero se acabó pronto: la fachada solo se empezó a finales del siglo diecisiete y se cerró hacia 1750, siglo y medio después de aquella primera piedra.
Dentro, la planta es la clásica de la Contrarreforma, derivada de la iglesia del Gesù de Roma: una sola nave con bóveda de cañón, un presbiterio cuadrado y amplio al fondo, seis capillas laterales que se comunican entre sí. Hay pinturas de Guglielmo Borremans, un marco de estuco atribuido a Giacomo Serpotta o a su hijo, y en la sacristía una Virgen de escuela gaginesca que estuvo en una de las capillas. A la derecha de la fachada, una capillita guarda una figura del Ecce Homo.
La visita
La iglesia está en via Maqueda, en pleno centro histórico. Está abierta al culto y tiene horarios limitados, que conviene comprobar antes de hacer el camino a propósito. Veinte minutos.
El consejo de la redacción
Antes de entrar mire los tres relieves de estuco sobre las portadas. El de la izquierda muestra a Camilo de Lelis curando a los enfermos; el otro panel lateral muestra la colocación de la primera piedra de esta iglesia, es decir la escena con la que empieza esta ficha. El edificio lleva esculpido en la cara su propio primer día, esculpido por gente que aquel día no estaba. El hombre del centro sí estaba, y más tarde lo hicieron santo.
