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Galleria d'arte moderna Sant'Anna

📍 Palermo, Sicilia · 60/100

Durante casi un siglo la galería municipal de arte moderno de Palermo vivió dentro de un teatro. Fundada en 1910 por empeño del abogado Empedocle Restivo, cuyo nombre lleva, ocupaba el saloncillo del Politeama: un apaño provisional que duró hasta diciembre de 2006, cuando la colección se mudó a la Kalsa, a la via Sant'Anna. Allí se cosieron dos edificios: el Palazzo Bonet, gótico catalán de finales del siglo XV, y el antiguo convento franciscano de la iglesia de Sant'Anna la Misericordia, cuyas obras empezaron en 1606 con proyecto de Mariano Smiriglio. La rehabilitación, financiada por el Ayuntamiento desde 1996, sacó más de 1.300 metros cuadrados de salas.

Qué ver

La colección reúne a artistas meridionales y palermitanos desde finales del siglo XVIII hasta comienzos del XX, repartidos en tres plantas por secciones temáticas: la pintura de historia en formato monumental, el retrato entre neoclasicismo y romanticismo, la celebración de Garibaldi entre historia y mito, el realismo de denuncia social a la estela de Verga, el paisaje mediterráneo, el siglo XX en Sicilia. Entre los nombres: Francesco Lojacono, que rehízo la imagen pintada de la isla, Antonino Leto, Michele Catti, Ettore De Maria Bergler, y además Boldini, Carrà, Casorati, Sironi, Campigli, Guttuso y Franz von Stuck.

Dos lienzos justifican por sí solos la entrada. Las Vísperas sicilianas de Erulo Eroli, 1890-1891, miden 297 × 495 centímetros y cubren una pared entera; I Carusi de Onofrio Tomaselli, hacia 1905, 184 × 333,5 centímetros, alinea a los niños que trabajaban en las minas de azufre, y es el cuadro de la casa que más tiempo se queda en la cabeza. El 21 de diciembre de 2007 entraron en la colección dos esculturas de Giorgio de Chirico, Héctor y Andrómaca y Orestes y Pílades, procedentes del fondo Bilotti.

La visita

La via Sant'Anna sale de la via Roma, a medio camino entre los Quattro Canti y la Cala; desde la piazza Bellini son cinco minutos a pie, con la iglesia de Sant'Anna la Misericordia como referencia. El recorrido ocupa tres plantas y pide dos horas sin prisa. En la planta baja hay librería, cafetería y restaurante, y el claustro, antes jardín del palacio del mercader Gaspare Bonet hasta que los franciscanos lo reformaron después de 1618, es el sitio para la pausa. Una tercera sede, el Palazzo Ziino, guarda la colección de yesos y las muestras temporales.

El consejo de la redacción

Antes de subir a las salas, párense en el patio: el Palazzo Bonet lo empezó en 1487 un mercader catalán y tardó casi cuarenta años en terminarse; en 1582 lo compraron los jesuitas y en 1618 los franciscanos, que en 1648 convirtieron la torre en campanario. Los bloques escuadrados y las ventanas lo siguen contando. Después dejaríamos la última media hora para la segunda planta, donde Guttuso y el siglo XX siciliano cierran el relato que abajo arrancan los grandes cuadros de historia.

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