La mañana de Pascua dos procesiones recorren Modica: por un lado el Cristo Resucitado, por otro la Virgen cubierta con un manto negro de luto. Se «buscan» por las calles hasta el mediodía, cuando las dos imágenes se encuentran ante la iglesia de Santa Maria di Betlem.
Lo que sigue solo se ve aquí: la Virgen de madera, articulada como un títere de la opera dei pupi siciliana, abre los brazos, se inclina y besa varias veces a su Hijo — «vasa vasa» significa «besa, besa» en siciliano. El manto negro cae, aparece un vestido celeste y desde la peana alzan el vuelo palomas blancas, entre petardos y campanas. El rito está documentado al menos desde 1645; desde 2016 se repite también en versión nocturna, y la edición de 2025 se celebró el 20 de abril.
