El patrón de Gressoney-La-Trinité es san Francisco Javier, festejado el 3 de diciembre. La iglesia parroquial del pueblo está dedicada a la Trinidad, pero al no poder atribuirse esta como patrono a las tres Personas Divinas, el papel recae en Francisco Javier: el edificio fue consagrado por el obispo de Aosta François-Amédée Milliet d'Arvillars el 24 de junio de 1702.
Gressoney-La-Trinité forma tradicionalmente, junto con el vecino municipio de Gressoney-Saint-Jean, una única entidad territorial y cultural llamada Gressoney, cuyo idioma es el Titsch, dialecto de la lengua walser hablada en el Valle de Aosta oriental. En el primer cuartel del escudo municipal aparece un símbolo de la cultura walser, una cruz particular que se cree deriva de un antiguo alfabeto rúnico ligado al dios Odín, protector de los mercaderes, utilizada por los gressoneses como sello en los documentos comerciales. Pese a la expansión de las últimas décadas del siglo XX, el pueblo ha conservado gran parte de sus viviendas tradicionales de arquitectura walser.