En el patio interior, que no se visita, crece un saúco negro de unos 250 años: un árbol monumental, y ya razón suficiente para pararse a mirar desde fuera la casa fuerte Bovet, en la aldea de Le Pont.
Qué ver
El edificio es una sólida construcción de piedra de planta cuadrangular, de cuatro plantas, con los muros perimetrales reforzados por contrafuertes también de piedra. La entrada antigua, en la fachada norte, tiene un arco con el dintel decorado en quilla invertida, y encima sobresale un elemento defensivo con una saetera. En la misma fachada, en parte cegadas, se reconocen una ventana de piedra decorada, un ajimez del siglo XV y una ventana de cuatro luces. Del lado del Mont Blanc vuelan otros dos elementos defensivos.
La visita
Dentro, una imponente escalera helicoidal de piedra y madera sube tres plantas; es la parte que más cuenta sobre cómo se vivía en una casa fuerte, a medio camino entre la defensa y la vivienda.
El consejo de la redacción
Conviene mirar con calma la fachada norte: las ventanas cegadas dicen más que cualquier cartel, porque muestran dónde la casa se abrió y dónde decidió volver a cerrarse.
