El patrón de Saint-Marcel es san Marcelo, festejado el 16 de enero. La iglesia parroquial a él dedicada, en un pequeño promontorio, conserva un valioso altar mayor del siglo XVIII y fue reconstruida varias veces tras ser destruida por las crecidas del río Dora Baltea.
El territorio de Saint-Marcel está habitado desde la prehistoria: en Seissogne y Réan se han hallado numerosos grabados rupestres, entre ellos cazoletas y dibujos antropomorfos, mientras que en Tsampic se descubrió en 1990 un castro de la Edad del Bronce o del Hierro. En Surpian se alza en cambio el castillo de Saint-Marcel, bien conservado y actualmente en restauración.