La reserva natural regional Marina di Vasto protege una franja de litoral de tres kilómetros de largo y 180 metros de ancho, entre los municipios de Vasto y San Salvo. Creada en 2007 por una ley regional, abarca 57 hectáreas, de las cuales 49 en Vasto y 8 en San Salvo, y forma parte de la Red Natura 2000 como lugar de importancia comunitaria y zona especial de conservación. Al nordeste la cierra el Adriático; al suroeste, el área urbanizada detrás de las dunas, paralela al ferrocarril. Se considera una de las últimas playas naturales y seminaturales que quedan en los Abruzos.
Qué ver
La playa es un ambiente de transición entre mar y tierra, con plantas adaptadas a la arena y a condiciones extremas, como la lechetrezna de mar y la correhuela marina. Dos cursos de agua, el torrente Buonanotte, que separa Vasto de San Salvo, y el arroyo San Tommaso, crean zonas húmedas y salobres. Pasado el Buonanotte, del lado de San Salvo, está el jardín botánico mediterráneo.
Entre las aves la más importante para la reserva es el chorlitejo patinegro, que anida aquí y se considera una especie paraguas, es decir, una especie cuya protección ampara todo el entorno; se han avistado también garzas reales, cigüeñuelas, avocetas, garcetas, cormoranes y somormujos. Entre los mamíferos viven aquí el zorro, el erizo y la comadreja; entre los anfibios el sapo verde, entre los reptiles el galápago europeo.
La visita
La reserva está atravesada por el carril ciclopeatonal de la ciclovía Adriática, y senderos acondicionados recorren sus distintos sectores. Una parte considerable del arenal está ocupada por establecimientos de baño. Conviene comprobar normas y accesos con el Ayuntamiento de Vasto.
El consejo de la redacción
A lo largo del carril se lee bien la sucesión de las plantas en las dunas: las más expuestas al salitre, como la oruga de mar, están hacia la orilla; más atrás vienen la grama marina y el barrón, que fijan la arena.
