Sobre el pueblo, dentro de la pared de la Maiella, hay dos ermitas. San Bartolomeo in Legio, en el límite con Abbateggio, está encajada en la roca y se llega por una entrada estrecha que sigue las acanaladuras de la montaña; allí vivían monjes eremitas ya en el siglo once. Santo Spirito a Maiella es más un monasterio que una ermita, porque sólo el pronaos está dentro de la piedra: alojó a Víctor III antes de que fuera papa, y en el siglo trece alojó a Pietro da Morrone. De él se sabe que andaba por estos parajes ya en la primera mitad del siglo, cuando era todavía fray Angelerio: el que llegaría a ser el papa Celestino V y que a los pocos meses renunciaría al pontificado, único papa que lo hizo por decisión propia antes de nuestros días. Las ermitas que había elegido para estar solo se han quedado donde él las dejó.
El pueblo, en cambio, está sobre un espolón que separa los valles del Lavino y del Avinello. En 1066 la crónica del monasterio de San Bartolomeo di Carpineto lo llama Rocca Morica, en otros sitios Rocca Mauritii; luego cambió de manos muchas veces, del conde de Manoppello a los Di Letto, a los Orsini y por fin a los Valignano de Chieti, que lo tuvieron hasta 1741, cuando pasó a los barones Zambra. Del castillo queda la iglesia del Barón, construida en el siglo dieciséis dentro de un torreón achaparrado y cuadrado: hoy alberga un centro de arte con más de setenta cuadros. Y arriba, en Colle Civita, están las cabañas de tholos, construcciones circulares de piedra con la entrada hueca que formaban parte de un poblado neolítico: los pastores de la trashumancia siguieron usándolas durante toda la edad media.
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