El patrón de Craco es san Nicolás y la fiesta cae el segundo sábado de octubre.
Lleva consigo una historia que ninguna otra tiene. En 1963 el centro histórico empezó a despoblarse por un corrimiento de tierra, y a comienzos de los años ochenta era ya una auténtica ciudad fantasma: las casas vacías, los callejones detenidos. Precisamente esa condición ha hecho de Craco un destino, y el pueblo sigue celebrando a su patrón aunque el caserío antiguo ya no tenga habitantes.
