Esta casa de Pompeya tiene dos nombres: el de su presunto propietario, Marco Lucrecio, y el que le viene de un pequeño cuadro en la entrada, que representa a un grupo de mujeres tocando música. Se sacó a la luz en las excavaciones de 1846, da a via Stabiana y ocupa más de seiscientos metros cuadrados.
Qué ver
El pasillo de entrada está decorado en cuarto estilo, con el zócalo rojo y la franja media azul: en el centro de dos paredes están los cuadritos, uno con las músicas y el otro con Ceres. Era lo primero que veía quien entraba, y esa elección dice algo de quienes vivían allí.
Pasado el pasillo se abre el atrio, con la pila central para recoger el agua de lluvia; de la decoración de las paredes queda poco, solo fragmentos de estuco y parte del larario, el altar doméstico. Una escalera llevaba al piso superior, hundido con la erupción.
La visita
La casa está a lo largo de via Stabiana, en la parte central de las excavaciones; se entra con el billete del parque arqueológico, pero el acceso a las casas puede ser por turnos, así que conviene comprobarlo en la entrada. Veinte minutos.
El consejo de la redacción
La manera en que las casas de Pompeya reciben su nombre es en sí misma un documento: o por el propietario, deducido de un sello o de una inscripción, o por la imagen que más impresionó a quienes excavaban. Esta tiene uno de cada tipo, y ninguno es seguro. Saber que los nombres los pusimos nosotros, en el siglo diecinueve, cambia la manera de leer un plano de las excavaciones.
