Es la casa más grande de Pompeya, una manzana entera en la via di Nola, casi tres mil metros cuadrados con dos atrios y dos peristilos: la villa urbana de una familia samnita, los Satrii quizá, que hacia el siglo segundo antes de Cristo quiso una residencia de rey helenístico en una ciudad donde todavía se hablaba osco. Debe su nombre al pequeño bronce del sátiro que baila sobre el impluvio, en realidad un sátiro y no un fauno, y su fama al mosaico que cubría el suelo de la exedra, la batalla entre Alejandro y Darío, la pieza más famosa de la arqueología pompeyana. El bronce se encontró en 1830, al comienzo de las excavaciones de la casa; ambos originales están en el Museo Arqueológico de Nápoles y aquí están las copias, pero la casa es toda verdadera.
Qué ver
En el umbral, escrito con teselas de colores en el suelo, el saludo HAVE, en latín y no en osco: el dueño quería hacer saber que era culto. Luego el vestíbulo con el suelo de triángulos de mármol, el atrio toscano con el impluvio de piedra blanca y el sátiro que baila en el centro, las paredes en primer estilo que fingen placas de mármol de colores, el mayor ejemplo conservado de esa moda, y los mosaicos de las estancias de alrededor: las máscaras trágicas, el gato que atrapa una perdiz, las palomas que roban un collar, los peces. En el tablino se encontró el esqueleto de una mujer que intentaba salvar monedas y joyas.
Detrás, el primer peristilo con columnas jónicas, y en la exedra entre los dos jardines el lugar del mosaico de Alejandro: la copia está en el suelo desde 2005 y da la idea, pero el original de Nápoles, con cerca de un millón y medio de teselas, reproducía una pintura griega perdida de Filoxeno, con la mirada de Darío que se vuelve en el carro. En el umbral el mosaico del Nilo con hipopótamos y cocodrilos, señal de que los artistas, o las modas, venían de Alejandría. Por último el segundo peristilo, inmenso, con cuarenta y cuatro columnas dóricas en dos órdenes, donde los dueños daban espectáculos, y la parte de servicio con el primer baño privado con calefacción de Pompeya.
La visita
La casa está en la Regio VI, a lo largo de la via di Nola, a diez minutos de la entrada de Porta Marina pasando por el foro; está incluida en la entrada de las excavaciones, casi siempre abierta, con los horarios del parque arqueológico. Veinte minutos, pero merece la pena volver a última hora de la tarde, cuando la luz entra baja en el atrio. Para los originales, el sátiro y la batalla, la sala del Museo Arqueológico de Nápoles.
El consejo de la redacción
Entre y deténgase en el umbral del atrio sin avanzar: desde la entrada se ve, en eje, el impluvio con el sátiro, el tablino, el primer peristilo y al fondo la exedra con Alejandro, una perspectiva de decenas de metros construida a propósito para quien entraba, para que entendiera enseguida con quién trataba. Es la casa tal como fue pensada: una escenografía, y el dueño al fondo.
