En 1815 el papa Pío VII se asomó a la ventana más alta de este edificio y bendijo a la gente reunida en la calle: una lápida junto a la entrada, colocada en 1923, todavía recuerda aquel día. La casa, que muchos en Campomorone siguen llamando palazzo Delle Piane, se levantó entre 1590 y 1595 para el marqués Costantino Pinelli, cuando los patricios genoveses llenaban el valle de villas y trasladaban parte de sus negocios al interior. Desde entonces ha cambiado varias veces de dueño y de uso, hasta convertirse en la casa consistorial.
Qué ver
La planta es irregular, resultado de las ampliaciones que ordenó en el siglo XVII Francesco Maria Balbi. En la planta baja las salas están abovedadas; desde allí una escalera ancha sube al piano nobile, el piso de representación. El palacio pasó luego al marqués Giacomo Antonio Balbi, que en 1777 hizo construir cerca un segundo edificio, conocido en el pueblo como Cabanun: en el nivel inferior tenía fuentes y pequeñas grutas artificiales, al gusto de los jardines genoveses de aquellos años.
Hoy el edificio lo comparten el ayuntamiento y dos colecciones municipales: el museo cívico de paleontología y mineralogía y el museo de las marionetas. Tras los Balbi la propiedad fue a los Spinola y después al noble local Luigi Delle Piane, de quien viene el segundo nombre del palacio.
La visita
El edificio está en via Antonio Gavino, en el centro de Campomorone, en el valle Polcevera detrás de Génova. Acoge el ayuntamiento desde 1861 — antes el municipio estaba en Larvego —, así que el vestíbulo y la escalera se ven en horario de oficinas; para los dos museos conviene llamar antes al ayuntamiento, que gestiona las aperturas. La fachada y la lápida se ven a cualquier hora.
El consejo de la redacción
Antes de entrar nos quedamos un par de minutos en la puerta leyendo la lápida de 1923 y luego levantamos la vista para localizar la ventana de la bendición: es la más alta, y cambia la manera de mirar la fachada. Después preguntamos por el museo de las marionetas, la parte menos previsible de la casa. Quien tenga tiempo puede buscar el cercano paraje de Paxu, donde antaño se celebraban los juicios civiles y penales.
