Este edificio ha ejercido cuatro oficios: fortaleza, palacio nobiliario, balneario y hotel. El hilo que los une es el agua. Dentro de los muros hay un manantial, y una fortaleza con el manantial en casa es una fortaleza que aguanta un asedio; tres siglos después la misma agua se convirtió en una cura que vender a los clientes.
Qué ver
El origen está probablemente entre el siglo quince y el dieciséis, pero ningún documento dice el año exacto. En los años sesenta del siglo dieciséis el conde Ettore Fieschi impulsó las obras que llevaron una fortaleza tardomedieval al rango de palacio condal: el edificio es macizo y en la fachada conserva todavía dos garitas en las esquinas.
Los Fieschi, la familia más poderosa del interior genovés, vivieron aquí hasta 1856, cuando la última descendiente, Carlotta, lo alquiló para que se convirtiera en un establecimiento de hidroterapia. En 1997, tras una restauración respetuosa, reabrió como gran hotel y residencia de época, y desde 2017 alberga una estructura sanitaria de rehabilitación.
La visita
El palacio está en piazza Italo Ghelfi, en el centro de Savignone, en el valle Scrivia; el edificio y el jardín están protegidos, pero el uso actual es sanitario, así que no se visita: se mira desde fuera, desde la plaza. Un cuarto de hora.
El consejo de la redacción
Mire las dos garitas en las esquinas de la fachada. Son puestos de guardia, es decir cosa de fortaleza, y un conde que transforma un fortín en residencia podría perfectamente quitarlas. No las quitó: servían para recordar a quien pasaba que aquella familia, antes de ser elegante, había estado armada.
