En 1596 la comunidad de Andagna decidió construirse una iglesia nueva y más grande. Las obras empezaron en 1644, es decir casi cincuenta años después. En medio está todo lo que hace falta para entender cómo funcionaban estas cosas: una decisión tomada en asamblea, y luego dos generaciones dedicadas a reunir el dinero.
Qué ver
Antes había una iglesia dedicada a san Martín, que dependía de la colegiata de Triora; con un decreto del obispo de Ventimiglia de 1586 Andagna se separó de ella, y de ahí nació el proyecto del edificio actual. La fachada es sencilla y enlucida, con una portada de pizarra coronada por frontón y volutas laterales; el ábside, los costados y el campanario cuadrado son en cambio de piedra vista.
Dentro hay una sola nave rectangular, con dos capillas a los lados del presbiterio y otras excavadas en el espesor de los muros. Las decoraciones geométricas y florales son de finales del siglo diecinueve y principios del veinte, pero la pieza importante es mucho más antigua: un políptico con la Anunciación, datable hacia 1460, atribuido a Emanuele Macario de Pigna o a Giovanni Baleison de Demonte.
La visita
La iglesia está en piazza Niella, en la aldea de Andagna, municipio de Molini di Triora, en el alto valle Argentina; es parroquial y abre para los oficios. Veinte minutos.
El consejo de la redacción
Mire las capillas excavadas dentro de los muros e intente calcular su profundidad. En una iglesia de montaña las paredes son gruesas para aguantar el peso de la nieve y dejar fuera el frío, y cuando hacía falta una capilla más no se construía hacia fuera: se excavaba en el muro que ya estaba. El espesor de esas paredes es el clima, puesto en piedra.
