San Roque es el santo al que se invoca contra las pestes, y un pueblo de montaña que le construye un santuario está diciendo algo preciso: aquí el médico no llega. Este edificio nació de la devoción de la gente de Buggio hacia él y hacia la Virgen de los Dolores, y la fiesta grande sigue siendo el dieciséis de agosto.
Qué ver
La construcción es de la segunda mitad del siglo dieciocho y tiene todas las características de los santuarios agrestes y de montaña: dimensiones contenidas, formas sencillas, ninguna ambición arquitectónica. Son edificios pensados para ser alcanzados a pie por unas pocas familias dispersas, y construidos con lo que había.
Está en la aldea de Buggio, en el alto val Nervia, uno de los sitios más apartados del interior ligur de poniente, cerca del límite con el Piamonte y con Francia. El relato que los habitantes se transmiten habla de un paso de tropas: un soldado habría disparado contra la imagen de la Virgen, y habría muerto por un accidente poco después.
La visita
El santuario está sobre Buggio, aldea de Pigna; se llega por carreteras estrechas y abre sobre todo para la fiesta de mediados de agosto y en ocasiones especiales. Media hora.
El consejo de la redacción
Mire la puerta de la iglesia: se dice que el agujero dejado por aquella bala sigue ahí. Un agujero en una madera vieja puede ser muchas cosas, y nadie lo ha comprobado nunca. Pero lo que cuenta es que el pueblo decidió qué historia contar, y la cuenta desde hace generaciones señalando un punto preciso.
