Esta iglesia no se cayó: se hundió. Siglo tras siglo el torrente Graveglia depositó material y elevó el fondo del valle, hasta que del edificio románico solo quedó fuera la parte alta del ábside, un trozo del muro sur y algo de fachada. Quien construyó el oratorio posterior usó aquel ábside que sobresalía como base de su campanario.
Qué ver
La iglesia es casi con certeza la capilla de Beverino que aparece en los diezmos de finales del siglo trece como dependencia de una pieve de la zona. La fábrica es de sillares escuadrados, con coronamientos románicos; la planta original, cuadrangular y orientada como manda la regla de oeste a este, medía una docena de metros por seis y todavía se lee bajo el edificio más tardío.
La tradición local, recogida también por Ubaldo Formentini, quiere que en torno a esta iglesia naciera el primer núcleo de Beverino: un asentamiento de camino, a la cabeza de un vado sobre el torrente. Solo después se construyó el castillo en la colina vecina, atestiguado en las fuentes desde 1202. En la noche entre el treinta y uno de agosto y el primero de septiembre de 2018 un rayo destruyó la parte alta del campanario, que seguía sin pararrayos.
La visita
La iglesia está en la aldea de San Cipriano, municipio de Beverino, en el bajo val di Vara; es subsidiaria de la parroquial de Beverino y abre para los oficios. Veinte minutos.
El consejo de la redacción
Busque en el ábside las tres ventanitas abocinadas: solo se ve su parte superior, porque el alféizar está bajo tierra. Esas ventanas son una regla. Miden exactamente cuánto se ha elevado el fondo del valle desde que se abrieron, y ningún cartel puede explicarlo mejor.
