Del castillo de los marqueses de Clavesana, junto a Capitolo, quedan las ruinas: un puesto defensivo de planta poligonal, encerrado en murallas de época medieval, con dos torres desmochadas — una circular y la otra octogonal.
Qué ver
Las dos torres son lo que mejor se reconoce, y la diferencia de forma entre una y otra es el detalle que compensa el paseo. El resto es fábrica medieval, en parte caída y en parte desmontada: las piedras de un castillo, en la montaña, siempre han tenido un segundo empleo.
La visita
Las ruinas están cerca de Capitolo, el núcleo donde tienen sede el ayuntamiento y la parroquia de San Martino. Onzo es un municipio disperso, así que conviene llegar con calma: las aldeas son varias y las distancias a pie no son insignificantes.
El consejo de la redacción
El castillo se lee bien solo conociendo la historia que el pueblo se cuenta: la leyenda quiere que los vecinos, hartos del feudatario Scipione Del Carretto, lo asaltaran de noche, pusieran en fuga al señor y saquearan la fortaleza, derribando una parte para recuperar material de construcción. En 1581 Onzo se compró la libertad. Que de los muros quede poco, después de una historia así, no sorprende.
