La parroquia de Nasino está dedicada a san Juan Bautista, patrono del pueblo, que se celebra el 24 de junio, día de la Natividad. El edificio se remonta al siglo XVI y está en la capital, en un valle donde las iglesias de este nivel no son muchas.
Qué ver
Lo que la distingue de las otras de la zona son sus altares barrocos, con las típicas columnas salomónicas — esas enroscadas en espiral — abrazadas por ángeles tallados. Hay además frescos de calidad y piezas de mármol bien labradas, poco habituales en un pueblo de pocos cientos de habitantes.
La visita
Nasino es un municipio disperso y el ayuntamiento está en Costa, mientras que la parroquia está en la capital: conviene saberlo antes de salir a buscarla. El pueblo está en mitad del valle del Pennavaira, bajo el monte Galero, y la iglesia se visita junto con el santuario de la Natividad de María, abajo en el fondo del valle, en Madonna di Curagna.
El consejo de la redacción
Mire los ángeles de las columnas: son la firma de un gusto barroco que llegó hasta aquí arriba, y en todo el valle del Pennavaira no se repiten.
