El Monte Galero se levanta en la divisoria entre las cuencas del Tanaro y del Centa, en la frontera entre Liguria y el Piamonte, y su cima llega a 1708 metros. La vertiente ligur, 3194 hectáreas, es lugar de importancia comunitaria y zona especial de conservación de la Región de Liguria: bosques amplios y poco frecuentados y, en la cresta, una hilera de agujas de roca que aquí llaman los gigantes. Nasino sube hacia él desde el sur, por el valle del Pennavaira.
Qué ver
Los gigantes de roca son lo que se recuerda: agujas afiladas alineadas en la cresta, reconocibles desde lejos. Debajo, los ambientes cambian cada pocos cientos de metros — prados, matorrales, pedreras, bosques — y esa alternancia es la razón de la protección. Desde la vertiente ligur, en días claros, la vista llega al mar; por el otro lado la montaña domina Garessio y el valle del Tanaro.
La visita
Es un área protegida, no un parque acondicionado: se camina por senderos de montaña, sin servicios en altura, así que conviene salir temprano y llevar agua suficiente. Quien mire las plantas encontrará especies que casi no crecen en otro sitio: la campánula de Savona, Gentiana ligustica y Helianthemum lunulatum, endemismo de los Alpes Ligures superviviente de las glaciaciones; la dríade alcanza aquí el límite sur de su área. Entre los animales, el águila real y el gallo lira, y en las pedreras escarabajos raros como Percus villai.
El consejo de la redacción
Vaya a finales de primavera, cuando florecen los prados de altura y el aire está aún limpio de la calima del verano: las agujas se recortan nítidas y las plantas raras están en su mejor momento. La vertiente de Nasino es la más tranquila.
