Curiglia con Monteviasco es el municipio menos poblado de la provincia de Varese, y está entero en la ladera del Val Veddasca, contra la frontera suiza: una veintena de aldeas y grupos de casas, con los muros de piedra vista, los balcones de madera, los tejados de losas y las callejas empedradas que aquí llaman rizzada. A una de esas aldeas, Monteviasco, no llega ninguna carretera: se sube a pie, por un sendero de unos mil escalones empinados que arranca en Ponte di Piero. En 1989 se construyó un teleférico para romper el aislamiento, reconocido como parte del transporte público lombardo; en 2018 los residentes fijos allí arriba eran unos quince, casi todos ancianos.
El municipio tal como es data de 1928: entonces Monteviasco se unió a Curiglia, junto con la aldea de Piero, separada del municipio de Lozzo, suprimido en aquella ocasión. En época napoleónica ya se había intentado mantener juntas Curiglia y Monteviasco, pero duró poco. Hacia el límite con Dumenza se alza el santuario del Tronchedo, del siglo dieciséis, dedicado a la Madonna del Latte; y sobre el pueblo están los viejos pastos de verano de Sarona y Alpone, con senderos que suben más allá de la frontera, al Monte Lema y al Monte Tamaro.
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Fuera de Curiglia con Monteviasco, pero a un paso para una excursión.
