El santuario de la Beata Vergine dei Miracoli es el santuario mariano de Saronno, basílica menor desde 1923 y parroquia desde 1986. Lo construyó el pueblo de Saronno a partir del 8 de mayo de 1498, en el lugar de una capilla junto a la carretera Varesina que guardaba una estatua de la Virgen de la segunda mitad del siglo XIV, a la que se atribuían curaciones. El nombre del arquitecto del primer proyecto no está documentado: se ha propuesto a Giovanni Antonio Amadeo, que con seguridad diseñó el cimborrio, terminado en 1508. Entre 1511 y 1516 se levantó el campanario de Paolo della Porta, de 47 metros de altura. Desde 1556 la iglesia se amplió con un cuerpo de tres naves, y el 10 de septiembre de 1581 Carlos Borromeo celebró en persona el traslado de la antigua estatua al interior del santuario.
Qué ver
La fachada fue proyectada por Pellegrino Tibaldi y construida entre 1596 y 1613, en formas clásicas tardorrenacentistas, con columnas, pilastras, estatuas en hornacinas y dos grandes cariátides a los lados del portal. Algunos diputados de la fábrica la juzgaron «alquanto tozza», algo achaparrada, frente al cimborrio, y para aligerarla Carlo Buzzi diseñó en 1630 el realce de la balaustrada con la estatua de la Asunción y los ángeles con trompeta, realizado solo en 1666. El cimborrio tiene por fuera veinticuatro ventanas, en doce ajimeces, sobre el tambor de doce lados que cubre la cúpula.
En el interior trabajaron algunos de los mejores artistas del ducado. Bernardino Luini, entre 1525 y 1532, pintó al fresco el ábside, el presbiterio y el antepresbiterio con las historias de la Virgen: los Desposorios, Jesús entre los doctores, la Adoración de los Magos y la Presentación en el Templo. Después de él llegaron Gaudenzio Ferrari, entre 1535 y 1545, a quien se debe el concierto de ángeles de la cúpula, y Bernardino Lanino, en 1547; entre los escultores en madera, Andrea da Milano.
La visita
Conviene comprobar los horarios de apertura, de misas y de visitas en la web del santuario.
El consejo de la redacción
En los Desposorios de la Virgen fijaos en los pretendientes decepcionados: no muestran rencor, incluso esbozan una sonrisa, que Luini consiguió llevando al fresco el sfumato de Leonardo. Vasari, hablando precisamente de los frescos de Saronno, le reconoció un estilo «delicatissimo».
