La iglesia y el convento de Santa Maria delle Grazie están a unos tres kilómetros al sureste del centro histórico de Senigallia y son propiedad del Ayuntamiento. Antes de 1491 había aquí una pequeña iglesia llamada Madonna del Pignotto, quizá por los pinos que la rodeaban. El conjunto lo proyectó Baccio Pontelli para Giovanni Della Rovere, señor de la ciudad, y se construyó desde 1491; según las fuentes nació de un voto por el nacimiento del heredero Francesco Maria, nacido en 1490. Los frailes menores se instalaron en 1492 y permanecieron hasta 2008, durante 515 años.
Qué ver
Antes de 1538 Girolamo Genga, para Francesco Maria I Della Rovere, convirtió la iglesia de Pontelli en coro y presbiterio y añadió la nave, trasladando la entrada al norte; en 1626 los muros se revistieron con hornacinas y pilastras y se cubrieron con una bóveda de cañón. El conjunto no se terminó hasta 1684 gracias a Vittoria Della Rovere, gran duquesa de Toscana: la portada lleva juntos los escudos de los Della Rovere y de los Médici. El convento se organiza en torno a dos claustros, con mármoles renacentistas y ladrillo rojizo, y los 28 y 19 lunetos pintados al fresco en 1598 por Pietro Francesco Renulfo con la vida de san Francisco.
En la iglesia está el retablo de Perugino con la Virgen entronizada con el Niño y santos, que volvió tras la restauración del edificio. En 1722 se levantaron las catorce capillitas del Vía Crucis alrededor de la explanada; en 1851 Pío IX la hizo parroquia y le regaló la pila bautismal.
La visita
Cerrada en 2016 por el deterioro de la cubierta y de los muros interiores, la iglesia reabrió a finales de noviembre de 2024 tras las obras del Ayuntamiento. En el antiguo convento está el Museo de historia de la aparcería Sergio Anselmi, abierto en 1978. Conviene comprobar horarios.
El consejo de la redacción
Aquí se guardaba también la Madonna di Senigallia de Piero della Francesca, que desde 1917 está en la Galleria Nazionale delle Marche de Urbino: quien visite las Grazie puede completar el recorrido allí.
