Hasta finales del siglo XVII se entraba al castillo de Pescolanciano por una escalera retráctil apoyada en la torre del homenaje, en el lado nordeste: quien no era bienvenido se quedaba fuera. Después los D'Alessandro cerraron ese acceso y abrieron otro, con puente levadizo, terminado en 1691. El gesto explica el edificio mejor que nada: una fortaleza que deja poco a poco de defenderse y empieza a recibir.
El palacio fortificado tiene planta pentagonal y se levanta sobre el espolón rocoso, el peschio que dio nombre al pueblo, justo encima de las casas. Las primeras noticias seguras son del siglo XIII, cuando el feudatario Ruggero di Peschio Lanciano recibió de Federico II la orden de actuar contra los feudos hostiles: la expedición salió de aquí en 1224. Cuando los D'Alessandro sucedieron a los Eboli, a finales del siglo XVI, encontraron cuerpos fortificados sueltos, una torre angevina y un recinto amurallado; las obras los fundieron en un solo bloque.
Qué ver
En el centro de la fortaleza está la capilla señorial, terminada en 1628 con mármoles taraceados, estucos y pinturas. Allí, en 1673, el duque Fabio hizo traer desde Roma las reliquias de san Alejandro mártir y el vaso con su sangre, recompuestas en un simulacro de cera: un corpo santo, según certifica el rescripto de autenticidad. Fuera quedan la garita del siglo XVII con su balcón de arabescos, los almacenes, las caballerizas, las ventanas troneras y los basamentos de piedra. La fachada de entrada, en cambio, parece un palacio urbano: se reconstruyó en 1849, tras los daños del terremoto de 1805, cuando el recinto había perdido ya toda función militar.
La visita
El castillo no abre a diario. Desde 2018 el ayuntamiento y la asociación Intramontes organizan visitas guiadas, exposiciones y actos culturales en fechas concretas y con reserva previa: conviene mirar el calendario antes de ponerse en camino. Parte de las salas sigue siendo de la familia y parte es pública, y la gestión se comparte.
El consejo de la redacción
Si puede elegir, venga el 26 de agosto, fiesta de san Alejandro mártir: la celebración antigua se recuperó en 1996 y la capilla ducal vuelve a servir para lo que se construyó. Y pregunte por la guerra: en 1943 los alemanes tuvieron aquí un cuartel general del frente de Cassino y se marcharon, cosa rara en ellos, sin volar nada.
