La iglesia de la Inmaculada Concepción nace de un voto: en 1631 los vecinos de Ovada lo hicieron a la Virgen para salir de la peste. La primera piedra se colocó el 10 de junio de 1640 y la consagración llegó el 26 de mayo de 1662. Iglesia y convento contiguo están confiados a los franciscanos desde su construcción, y en la plaza cercana hay una pequeña estatua dedicada al fundador de la orden.
Qué ver
La fachada que se ve hoy no es la del siglo XVII: es el resultado de la reconstrucción posterior al incendio de 1935, de estilo neorrománico, pintada con franjas blancas y negras, con tres portales, dos ventanas geminadas y un rosetón.
La visita
También el interior ha cambiado: antes era sencillo y sin decoración, como mandan los cánones franciscanos. Hoy la nave única está abovedada, las capillas laterales se rehicieron en los años setenta, los mismos en que se levantó el nuevo convento, mientras que el altar mayor es del siglo XVIII y lo ha atravesado todo. En los pilares de la nave central cuelgan dos lienzos del ovadés Geronimo Buffa, el Cristo coronado de espinas y la Flagelación de Jesús; la iglesia conserva además obras de Giuseppe Palmieri, en la primera capilla de la izquierda, y de Emilio Ravera.
El consejo de la redacción
Tenga presente la fecha del incendio antes de entrar: ayuda a leer el edificio por lo que es, una iglesia del siglo XVII rehecha casi por completo en el XX, donde lo poco que se salvó, el altar mayor y los lienzos de Buffa, vale más que la fachada.
