El castillo de Castellengo se alza en una de las primeras alturas al borde de la llanura de Biella, en la orilla derecha del Cervo. Sus orígenes se remontan al siglo X, cuando lo edificó Alberico di Monterone; en 1014 se le confiscó la propiedad por haber apoyado a Arduino de Ivrea.
Qué ver
De la época en que era fortaleza quedan la planta y la posición; el resto cuenta la transformación en residencia señorial, iniciada a finales del siglo XVII y continuada durante todo el XVIII según modelos franceses. A la derecha del reloj de sol todavía se ve el escudo de los Frichignono, la familia que en 1630 obtuvo el título de conde de Carlo Emanuele I y que se extinguió en 1883.
La visita
El castillo es de propiedad privada y desde 1990 está en restauración conservativa, aún en curso; las salas acogen encuentros, ceremonias y exposiciones. Está en la aldea de Castellengo, al borde de las Baragge, y conviene informarse antes sobre las aperturas.
El consejo de la redacción
La historia que hay que recordar es la de la noche del 4 al 5 de mayo de 1406, cuando el capitán de ventura Bando de Florencia se apoderó del castillo: para recuperarlo, Amadeo VIII de Saboya tuvo que asediarlo hasta febrero de 1409.
