La villa Berlanghino es un amplio edificio de estilo neoclásico levantado hacia 1920. Fue durante décadas propiedad de los industriales Gallo y hoy pertenece al Ayuntamiento de Cossato, que abrió su parque al público: es la parte que más frecuentan los vecinos, y la razón por la que la villa entró en la vida del pueblo en lugar de quedarse como una casa privada tras una verja.
Qué ver
Dentro, la pieza que se recuerda es la imponente escalera de madera, junto con la arquitectura de los interiores; fuera, el frente neoclásico aguanta bien la comparación con el verde que lo rodea. El parque es de trazado informal, con la vegetación típica de los jardines del Biellese, y el material que lo caracteriza es el granito de Baveno: con él están hechas las grutas, las bolsas para las plantas herbáceas, los muretes con bancos y las escalerillas que delimitan los recorridos y dan al jardín su esqueleto. Entre los árboles hay bastantes de desarrollo majestuoso: cedros, abetos, magnolias, secuoyas y palmeras.
La visita
El parque se recorre libremente y en media hora se ha visto todo; la villa, en cambio, abre con ocasión de eventos e iniciativas, así que conviene mirar el calendario del Ayuntamiento antes de contar con los interiores. Quien llegue en verano haga la vuelta a la sombra de los cedros, la parte más bonita del jardín.
El consejo de la redacción
Las secuoyas y las palmeras en un jardín del Biellese no son un capricho aislado: son la firma de una época en que las familias industriales de la zona competían por plantar especies exóticas en sus parques. Mirando los árboles se data la villa mejor que mirando la fachada.
