El santuario está en via Regina Margherita, en el centro del barrio popular del Borgo Macra. En el origen hay un relato preciso: la tarde del 16 de julio de 1493, a orillas del Macra, la Virgen se habría aparecido a un pastor sordomudo llamado Giò Antonio Chiavassa. El joven habría sanado del oído y de la palabra; fue a la ciudad a dar la noticia, y los notables del lugar mandaron pintar sobre madera de nogal el icono que el santuario conserva todavía.
Qué ver
La devoción creció deprisa y ya en 1494 los padres carmelitas levantaron un convento en el lugar de la aparición; fue suprimido y convertido en granja en 1802, durante la ocupación napoleónica. El punto exacto se reconoce aún: en el lado occidental del antiguo convento se conserva una pintura que cuenta el episodio.
La visita
La historia del santuario pasa por tres votos solemnes hechos por el municipio para librarse de otros tantos azotes. El primero, de 1742, tenía que ver con la peste que golpeaba al ganado, y en su recuerdo queda un cuadro ovalado a la derecha del altar. El segundo fue por la sequía que en el verano de 1753 había dejado a Racconigi sin lluvia más de dos meses. El tercero, de 1835, fue contra el cólera que hacía víctimas cada día.
El consejo de la redacción
Conviene saber que el santuario llegó después, no antes: la Beata Virgen de las Gracias se veneraba en la pequeña iglesia de San Michele y de la Madonna della Neve, y fueron precisamente esos tres episodios, tenidos por milagrosos por la población, los que llevaron la devoción más allá de Racconigi e hicieron necesario un edificio mayor. La iglesia que se visita es la consecuencia de una historia, no su comienzo.
