La iglesia y el convento de San Francesco son el testimonio más interesante del siglo quince rivarolés, pero su historia empieza antes: la iglesia fue consagrada el 10 de febrero de 1299 por el franciscano Alberto Gonzaga, obispo de Ivrea. La tradición popular hace remontar la fundación incluso a Francisco de Asís.
Qué ver
La pieza que justifica el viaje es un fresco de Giovanni Martino Spanzotti con la Adoración del Niño, considerado la pintura más importante de la ciudad. Spanzotti es un nombre que pesa en el Piamonte: pintor de finales del siglo quince y principios del dieciséis, es el maestro en cuyo taller se formó Defendente Ferrari, y en sus tablas se ve el momento en que la pintura piamontesa pasa del gótico al modo nuevo.
La visita
No es una iglesia de visita libre como las demás: el edificio acoge hoy una escuela privada, así que conviene informarse antes en el pueblo o en la oficina de turismo de la piazza Litisetto sobre el acceso y sobre las horas en que el fresco puede verse.
El consejo de la redacción
Si tienen tiempo, pongan en fila las tres fechas de Rivarolo: el 1299 de San Francesco, el 1759 del octógono de San Michele y el 1775 de San Giacomo. En pocos centenares de metros se atraviesan cinco siglos de arquitectura religiosa, y la diferencia entre la iglesia de los frailes y las dos del siglo dieciocho se entiende mejor caminando que leyendo.
