La sala más importante de este museo no se construyó para ser un museo: es un refugio antiaéreo, y está bajo el edificio. Turín fue bombardeada largamente por sus fábricas, y ese sótano forma parte del recorrido. Se baja, y todo el resto de la exposición se entiende mejor.
Qué ver
El museo se llama difuso porque no está todo aquí dentro. En via del Carmine está el centro de interpretación, con un montaje multimedia que cuenta la historia de la ciudad desde las leyes raciales de 1938 hasta la entrada en vigor de la Constitución republicana, pasando por la guerra, la ocupación y la Resistencia. El resto del museo es una red de lugares repartidos por Turín: lápidas, refugios, patios, placas, que solos no dicen nada y que el centro enseña a leer.
El edificio es el palazzo San Daniele, uno de los cuarteles militares del siglo dieciocho, hoy parte del Polo del Novecento. En el mismo inmueble tienen sede el instituto piamontés para la historia de la Resistencia, el archivo nacional cinematográfico de la Resistencia y el centro internacional de estudios dedicado a Primo Levi, que era turinés. El museo abrió en 2003.
La visita
La entrada está en via del Carmine, en el cuadrilátero romano. Es un museo municipal con horarios propios y días de cierre, y algunas partes del recorrido, el refugio incluido, se visitan a horas fijas o con reserva: conviene preguntar antes. Una hora y media.
El consejo de la redacción
Baje al refugio y llegue hasta el fondo, donde acaban los paneles. En esas salas no hay casi nada que ver: muros, bancos, una instalación de aire. Es la parte que nadie montó, y es la que se queda pegada. Pruebe a contar cuántas personas cabrían sentadas, y luego a imaginar cuántas horas pasaban allí, a oscuras, esperando que terminara.
