Entre el siglo dieciocho y el diecinueve cuatro pintores se pasaron el mismo trabajo: pintar una por una las plantas cultivadas en este jardín. De ahí salió la Iconographia Taurinensis, sesenta y cuatro volúmenes y casi siete mil quinientas láminas a la acuarela, empezada en 1752 y cerrada en 1868. Ciento dieciséis años de trabajo para hacer lo que hoy hace una fotografía.
Qué ver
El jardín botánico de la Universidad de Turín se fundó en 1729 en el terreno del huerto del rey, junto al actual castillo del Valentino, y servía a la cátedra de botánica de la facultad de medicina: las plantas se estudiaban para saber qué curaban. En pocas décadas el objetivo cambió, y los directores se pusieron a recoger las especies espontáneas del Piamonte y a aclimatar las exóticas.
Bajo Carlo Allioni, uno de los mayores botánicos de su siglo, las especies cultivadas llegaron a cuatro mil quinientas. Allioni empezó también a secar y conservar los ejemplares recogidos: de aquellas colecciones nació el herbario de la universidad, que sigue aquí. El jardín está en la orilla izquierda del Po, dentro del parque del Valentino.
La visita
El jardín está en viale Mattioli, en el parque del Valentino. Es una instalación universitaria y abre al público en días y temporadas limitados, por lo general en la estación cálida y los fines de semana: conviene mirar el calendario antes de ir. Una hora.
El consejo de la redacción
Busque el recorrido para ciegos y personas con baja visión: fichas en braille colocadas junto a los ejemplares vivos, que se pueden tocar. Pruebe a hacer un tramo con los ojos cerrados, rozando las hojas. Un jardín botánico nace para enseñar a reconocer las plantas, y durante dos siglos aquí se hizo con el dibujo; esta es la versión que funciona también sin mirar.
