San Bartolomé es el patrón de Lipari y se festeja el 24 de agosto, en pleno verano eolio. A él está dedicada la concatedral, la iglesia más importante del archipiélago, en lo alto de la roca del castillo.
Es el día en que la isla se reencuentra: quien emigró vuelve, y a los visitantes de agosto se suman los liparotes que faltan todo el año.
