Capolona no es tanto un pueblo como un nombre que ha caminado por su propio territorio. Viene de Campus Leonis, o Caput Leonis, y pertenecía a la abadía de San Gennaro en Campoleone, fundada en 972 y confiada luego a monjes benedictinos venidos de Montecassino: entre el siglo décimo y el duodécimo la lista de sus propiedades era enorme, castillos y cortes del Casentino a Umbría, y en septiembre de 1064 se alojó allí el papa Alejandro II. Desde finales del siglo catorce la abadía declinó y fue abandonada, y con ella decayó el caserío que la rodeaba; el territorio se unió entonces a otras comunidades, sobre todo a Subbiano, en la otra orilla del Arno. En 1808 se instituyó el distrito de Capolona, Bibbiano y Belfiore, con sede en Castelluccio, el centro más cercano a la antigua abadía, que adquirió su nombre; ya antes el nombre había pasado a otra localidad, sede de la pieve de San Giovanni, que hasta entonces se llamaba Sulpiciano. Y más recientemente se ha movido otra vez, hacia los edificios crecidos a los pies de Caliano, a la altura del puente sobre el Arno, en torno a la fábrica de calzado de los hermanos Soldini, levantada a finales de los años cincuenta.
El monumento principal es la Pieve a Sietina, llegada hasta nosotros casi en su forma original — el campanario es de principios del siglo veinte — y recordada desde comienzos del siglo once con el nombre de Santa Maria Maddalena di Setrina. Está en lo que los documentos llaman la terra barbaritana: así se decía una vasta zona entre Arezzo y el Casentino donde, hacia el año mil, era todavía fuerte la huella de las poblaciones germánicas que en los siglos pasados se habían establecido allí. Dentro hay frescos del siglo catorce y renacentistas, devueltos a la luz por una restauración reciente. Alrededor, los burgos mantienen su hechura medieval: Castelluccio con su Portaccia, Bibbiano con tramos de muralla bien conservados, Pieve di Cenina, Pieve San Martino Sopr'Arno, Pieve San Giovanni; y en Lorenzano, Casella, Caliano y Belfiore quedan huellas de lo que debía de ser un sistema defensivo altomedieval. El tercer fin de semana de julio Castelluccio hace una recreación histórica, y se llama Campus Leonis, por el nombre antiguo de todo aquello.