El acueducto del Nottolini es un acueducto neoclásico construido en el siglo XIX para llevar a Lucca el agua de los montes al sur de la ciudad, desde la zona de Guamo, hoy en el municipio de Capannori. Tras proyectos del siglo XVIII que nunca arrancaron, en 1822 la duquesa de Lucca María Luisa de Borbón decidió construirlo y lo encargó al arquitecto real Lorenzo Nottolini. Sus arcos se confunden a menudo con un acueducto romano.
Qué ver
El agua de unos dieciocho manantiales de la Serra Vespaiata, del Rio San Quirico y del Rio della Valle se recogía en el templete de Guamo, un edificio circular neoclásico de orden dórico, y se filtraba a través de grava y piedras. Desde allí las conducciones corren 3,2 kilómetros sobre una estructura de unos 12 metros de alto sostenida por 460 arcos de ladrillo, con dos canales en lo alto: Nottolini separó el agua de manantial, destinada a las fuentes de beber, de la de los arroyos, que alimentaba las fuentes monumentales. Cada diecisiete arcos hay un contrafuerte.
El acueducto termina en el templete de San Concordio, una cisterna circular dórica construida entre 1823 y 1825, desde la que tubos de hierro llevaban el agua bajo el baluarte de San Colombano hasta las fuentes de la ciudad; Nottolini ideó un sistema móvil para proteger los tubos de la dilatación térmica. Para no tocar las murallas, renunció a los 46 últimos arcos previstos.
La visita
Hoy el acueducto ya no lleva agua y está protegido como monumento; lo corta la autopista A11, construida entre 1928 y 1932 y ampliada en 1962, para la que se derribaron seis arcos. El acueducto y los dos templetes se visitan por los senderos del parque fluvial del Serchio; conviene comprobar el estado de los templetes.
El consejo de la redacción
El acueducto forma parte de la Via degli Acquedotti, un itinerario señalizado de unos 23 kilómetros entre Pisa y Lucca por el Monte Pisano, para hacer en dos días y utilizable como variante de la Vía Francígena.



