⛪ Iglesias y santuarios

chiesa di Sant'Agostino

📍 San Gimignano, Toscana · 60/100

A San Gimignano se viene por las torres, y casi todos se quedan en la plaza. Sant'Agostino está en el otro extremo del pueblo, diez minutos más allá, y quien llega encuentra una iglesia casi vacía de gente y llena de pintura: detrás del altar mayor está el ciclo con la vida de san Agustín pintado al fresco por Benozzo Gozzoli, diecisiete escenas, y es la obra maestra que en San Gimignano nadie espera.

Qué ver

El ciclo cuenta la vida del santo como una historia por entregas: el niño llevado a la escuela y golpeado por el maestro, los estudios, el viaje, la conversión, la muerte. Gozzoli pintó las arquitecturas, los paisajes y los trajes de su propio tiempo, es decir del siglo quince, de modo que esas escenas nos dicen más de cómo se vivía entonces que de cómo se vivía en el siglo cuarto.

Hay también un gran san Sebastián pintado por el mismo artista, hecho como exvoto tras una epidemia de peste: el santo protege la ciudad con el manto mientras arriba Cristo lanza las flechas del contagio. En la capilla de San Bartolo, en cambio, hay un altar de mármol esculpido por Benedetto da Maiano. La iglesia en sí es del siglo trece, de ladrillo, austera, con los ventanales góticos en los costados.

La visita

La iglesia está en piazza Sant'Agostino, en el extremo norte del casco antiguo; entrada libre, con cierre a mediodía y horarios reducidos en invierno. Media hora. Se entra normalmente por la puerta lateral, y para iluminar los frescos está la máquina de monedas.

El consejo de la redacción

Vaya a última hora de la tarde, cuando los autocares se han ido: en el coro detrás del altar uno se sienta a solas ante diecisiete escenas que nadie mira. Salga después al claustro del siglo quince de al lado, silencioso y casi siempre vacío, y dé la vuelta bajo el pórtico antes de volver hacia la plaza.

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